El clima de la Tierra



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Le climat de la Terre



La circulación termohalina

En los trópicos, el agua de superficie de los océanos recibe un aporte significativo de calor que le permite alcanzar temperaturas entre 25 y 30°C. En las regiones polares, las aguas alcanzan la temperatura de congelación del agua de mar, cercana a -2°C.
Una capa de agua llamada capa de mezcla se extiende de decenas a centenas de metros. La capa de mezcla toma una temperatura homogénea, cercana a la del agua de superficie, gracias a la acción del viento y de las olas. Por debajo de esa capa, bajo la termoclina que designa la zona de fuerte variación de temperatura, los intercambios de masa y energía son muy reducidos: así, la mayor parte del océano está compuesta por aguas frías y densas. Dichas aguas provienen de las zonas del océano donde las aguas de superficie ya frías y saladas, y por lo tanto muy densas, se hunden por gravedad, bajo las aguas cálidas y menos saladas hasta la profundidad en la que se encuentran en equilibrio de densidad con las aguas vecinas (a los 2000 m en la región subártica, 4000 m en la antártica, o 1000 m en el Mediterráneo occidental). Así, llenan los fondos oceánicos cuya temperatura, cercana a 0-4°C, varía poco de los polos al Ecuador. Estas regiones conocidas como zonas de convección profunda son poco numerosas y están situadas en las altas latitudes, principalmente en el mar del Labrador, a la altura de Groenlandia, de Noruega y en menor proporción en el mar del Weddell. También se encuentran en el Mediterráneo, donde la sucesión de episodios de viento mistral al final del invierno puede generar agua muy densa.
Se suele esquematizar la lenta mezcla de los océanos como una “cinta transportadora” a escala planetaria. Estas aguas profundas, que nacen principalmente en el Atlántico Norte, fluyen hacia el Atlántico Sur. Hacia los 60°S, estas aguas profundas son transportadas del Oeste hacia el Este por la Corriente Circumpolar Antártica. A continuación, vuelven a subir progresivamente hacia la termoclina y luego se vierten en el Atlántico Sur, el Pacífico y el Océano Índico. El retorno de esa gran circulación en el Atlántico Norte se realiza a través de corrientes cálidas, cercanas a la superficie, cuya circulación está relacionada con la circulación atmosférica. Esta mezcla de aguas profundas provenientes del Océano Ártico y que regresan al Atlántico Norte puede tardar de varias centenas a miles de años.
En el hemisferio Norte, los alisios soplan desde los trópicos hacia el Ecuador, del noreste hacia el suroeste. En el hemisferio Sur, soplan del sureste hacia el noroeste.
La intensidad de esta circulación y los sitios donde se originan las aguas profundas varían según se trate de un período glaciar o interglaciar. En efecto, durante un período glaciar, la presencia de bancos de hielo en las altas latitudes impide la formación de las aguas profundas.

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