Darwin, el viaje de un naturalista alrededor del mundo

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Le voyage de Darwin

STAGE 12

1 April - 9 May 1836
Cocos Islands, atolón, barrera de coral, isla Mauricio


El 1 de abril de 1836, el Beagle se acerca a las islas Cocos, en el Océano Indico, cuyo nombre se refiere a los bosques de cocoteros que constituyen el principal recurso de estos atolones poblados por malayos y algunos ingleses. El resto de la isla está constituido por una vegetación bastante densa pero que presenta un número muy limitado de especies. Algunas de ellas, tales como el árbol de jabón y el ricino, provienen de Java y Sumatra. A Darwin le impresionan estas semillas que lograron germinar después de haber recorrido distancias probablemente superiores a 4 000 kilómetros. En cuanto a la fauna, la lista de los animales terrestres es aún más limitada que la de las plantas. Sin embargo, el naturalista registra una especie de rata originaria de la isla Mauricio, tortugas, algunas aves, cangrejos, un pequeño lagarto, trece especies de insectos y numerosas arañas. En cambio, el océano que rodea las islas esconde una vida abundante. Darwin observa magníficos peces de color azul-verdoso que solo se alimentan de corales, gigantescas conchas de Chamas y también numerosos zoófitos de colores y formas increíbles.

Pero lo que realmente apasiona al joven Charles es el origen de estas islas coralinas. Una pregunta lo atormenta más especialmente: ¿sobre qué sustrato viven los pólipos, animales que forman los arrecifes que constituyen los atolones? En efecto, al no poder vivir a grandes profundidades, estos animales marinos muy particulares necesitan obligatoriamente fijar sus construcciones sobre algún sustrato… A fuerza de observaciones, Darwin llegará a la conclusión de que los pólipos se desarrollan en tierras que antes estaban emergidas y que se hundieron probablemente de manera muy lenta bajo el nivel del mar. ¡Cada atolón sería, pues, un monumento erigido en una isla actualmente desaparecida! El tema le apasionará tanto que al volver a Inglaterra, publicará un libro totalmente dedicado a este proceso. Por ahora, está sencillamente subyugado por la lucha incesante entre la tierra y el agua cuyo testimonio es la formación de estos arrecifes coralinos.

El 12 de abril, los exploradores dejan las islas Cocos para llegar a la isla Mauricio el día 29. Desde el principio, Darwin cae bajo el encanto del armonioso paisaje. En primer plano, la llanura de los Pomelos está coloreada por inmensos campos de caña de azúcar verde brillante. Más en el interior de las tierras, unas bonitas nubes blancas se aferran a las cimas de las montañas boscosas y basálticas. En el centro, se eleva una meseta ovalada formada por ríos de lava y bordeada de cráteres. Sin embargo, Charles Darwin no encuentra en la isla Mauricio tanto encanto como en la de Tahití. Pasea también por la gran ciudad de Puerto Luis con calles limpias y regulares, una población indígena tranquila, librerías bien provistas e incluso un teatro precioso. Aun bajo dominación inglesa, la isla de Francia, como se la llamaba antes, sigue impregnada por la cultura francesa. A pesar de ser poco estimado por los residentes franceses, el gobierno inglés parece haber contribuido a la prosperidad del país.

Es el 9 de mayo y ha llegado la hora de partir: el Beagle zarpa de Puerto Luis y se dirige hacia el Cabo de Buena Esperanza, situado en la punta meridional de África del sur.

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