Darwin, el viaje de un naturalista alrededor del mundoETAPA 3
Plano del sitio
Los textos del sitio
Créditos
Página de inicio![]()
ETAPA 3
Del 28 de febrero al 5 de julio de 1832
Bahía, selva brasileña, esclavitud, Río de Janeiro
Al llegar a Bahía, Darwin cae rápidamente bajo el encanto de la exuberante selva brasileña. Los insectos hacen tanto ruido que los puede oír desde el buque. ¡Y eso que ha echado anclas a centenas de metros de la costa! Charles aprovecha esta escala de una quincena de días para explorar los alrededores. Le intriga la geología del lugar, en particular las rocas graníticas porque los materiales que las componen le hacen pensar en la posibilidad de un origen marino. Le divierte mucho un pez globo capturado cerca de la costa. ¡Este pez poco común puede hincharse hasta convertirse en una suerte de bola! Darwin se pregunta de qué naturaleza podrá ser la sustancia rojo-carmín que secreta el pez cuando se le toca el vientre. En cambio, lo que no le agrada tanto como al capitán FitzRoy, que es partidario de la esclavitud, es la condición de los negros que ha observado en la ciudad. Esta discrepancia provoca una acalorada controversia entre los dos hombres. Furioso, FitzRoy le prohíbe a Darwin compartir su mesa. Consciente de haberse dejado llevar por la ira, levantará rápidamente la sanción. Sus iras son frecuentes pero breves.
El 18 de marzo, el Beagle deja Bahía, rumbo a Río de Janeiro. En el camino, el buque pasa por las islas Abrolhos donde el océano toma un color castaño-rojizo inusual. Estudiando con lupa una muestra de esta agua extraña, Darwin observa pequeñas plántulas dispuestas en manojos cilíndricos. Llamadas ‘serrín de mar’ por los marineros, generan este color tan peculiar sobre distancias que pueden alcanzar varios kilómetros.
A principios de abril, el buque echa anclas en Río de Janeiro. Darwin se va a caballo con unos compañeros a explorar los alrededores. Bajo un calor sofocante entrecortado por lluvias torrenciales, recoge una gran diversidad de plantas, insectos y otros animales. A veces hace falta un machete para abrirse paso en la selva. En el camino, los hostales ofrecen generalmente un servicio rudimentario: pueden carecer de tenedores, cuchillos y cucharas. ¡De vez en cuando, los exploradores tienen que matar las gallinas a pedradas para poder cenar! Durante este corto periplo, algunos miembros de la tripulación deciden separarse para explorar la región del Macacu por su cuenta. Más tarde, tres de ellos fallecerán, probablemente víctimas del paludismo. De vuelta a Río de Janeiro, Darwin reside en una pequeña casa de campo situada en la magnífica bahía de Botafogo. Aprovecha la ocasión para estudiar la fauna local: gusanos planos, ranas cantoras, moscas luminosas, mariposas ‘aventureras’, arañas, hormigas, etc. Darwin se da cuenta de que las relaciones entre ciertas plantas e insectos se parecen a las que existen en Inglaterra, aunque las especies sean diferentes.
El 5 de julio, el buque zarpa para Montevideo, Uruguay.