Darwin, el viaje de un naturalista alrededor del mundo

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Le voyage de Darwin

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Del 5 de julio al 27 de noviembre de 1832
Montevideo, Punta Alta, inmensos fosilizados, Buenos Aires


El trayecto del Beagle entre Río de Janeiro y Montevideo está marcado por la presencia de marsopas, focas, pájaros bobos y fuegos artificiales naturales. Todavía mareado, Darwin se alegra de que su buque ancle el 26 de julio. Algunos días más tarde, el jefe de policía local recluta a los miembros de la tripulación para calmar una sublevación en Montevideo. En la ciudad, la situación está tensa. El joven naturalista envía a Inglaterra su primer lote de especímenes colectados desde el principio del viaje, con cierta aprensión en cuanto al interés que despertará este envío entre los especialistas británicos.

El buque empieza la exploración de las costas de la región, lo que le permite a Darwin efectuar varias expediciones en el interior de las tierras donde abundan animales a veces extraños: roedores ciegos, enormes carpinchos, ciervos olorosos, pájaros burlones, papamoscas cómicos, sapos diabólicos, carroñeros repugnantes, lagartos-serpientes, ñandúes veloces, perdices estúpidas, pumas, llamas, etc. También descubre el mundo de los gauchos, granjeros locales que manejan el lazo a las mil maravillas y que dirigen a caballo inmensas manadas a través de las pampas. Compartirá con ellos platos exóticos para un inglés de aquella época. Como menú: ¡ñandú y armadillo!

Darwin pasa varias semanas colectando fósiles en Punta Alta, verdadera catacumba de monstruos pertenecientes a especies extinguidas. Descubrirá inmensos huesos fosilizados de Megatherium, Megalonyx, Scelidotherium y Mylodon. Darwin descubre con sorpresa que algunos de estos enormes mamíferos prehistóricos desconocidos presentan extrañas similitudes con el armadillo actual. Este descubrimiento fundamental reforzado por el descubrimiento de la osamenta de Toxodon en el mismo sitio, lo conducirá a replantearse la inmutabilidad de las especies. En efecto, este animal extinguido es extraño en muchos aspectos: tamaño de elefante, dientes de roedor, caracteres anatómicos de paquidermo y de animal acuático. A Darwin le sorprenderá mucho encontrar en el seno de un solo y único animal las características de ciertas especies actuales tan distintas. Este santuario extraordinario tiene otra particularidad. En efecto, todos estos fósiles están mezclados con conchas que difieren muy poco de las de su época. Lo que confirma una de las teorías del geólogo Charles Lyell según la cual la longevidad de las especies de mamíferos es menor a la de las especies de moluscos. En otoño, nuestro aventurero recibe por correo un ejemplar del segundo volumen de los Principios de geología de Lyell, libro que esperaba con mucha impaciencia. Pero por ahora, al capitán FitzRoy le cuesta mucho entender el interés de atiborrar el buque con todos estos ‘desechos’ que, según él, ¡no tienen ninguna utilidad!

A principios de septiembre, Darwin, FitzRoy y Harris, un comerciante local inglés que les sirve de guía, permanecen un tiempo en la fortaleza militar Fuerte Argentina. El comandante del lugar los acoge con suspicacia, en particular a este naturalista cuya misión no entiende. Sospechando que podrían ser espías, ordena a sus soldados que los vigilen las veinticuatro horas del día. Durante estas incursiones terrestres, Darwin se sorprende por la vegetación local generalmente caracterizada por vastas llanuras herbáceas: la famosa pampa. ¿A qué debe atribuirse la escasez de árboles en esta región? ¿A la fuerza de los vientos? ¿Al tipo de drenaje? Estas hipótesis no le convencen mucho. Si, como piensa Darwin, el índice de humedad anual determina la presencia de los bosques, el área debería estar cubierta por árboles…

En noviembre, de paso por Buenos Aires, le asombra el aspecto europeo de la ciudad. Aprovecha la ocasión para ir al teatro, un paréntesis de vida social en esta ruda aventura masculina. ¡La belleza de las ‘señoritas’ de este puerto suramericano no lo deja indiferente! Poco antes de la salida del Beagle para su próxima gran etapa, Charles envía su segundo lote de especímenes a Inglaterra: osamentas de Punta Alta, algún pájaro extraño, serpientes, caracoles y crustáceos, plantas, pescados, sapos, semillas, coleópteros, etc. ¡La lista es impresionante!
El 27 de noviembre, el velero zarpa del puerto de Montevideo y pone rumbo a Tierra del Fuego, en la punta sur del continente. El encuentro con los indígenas será memorable…

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